miércoles, 20 de febrero de 2013

ANATOMIA DEL SISTEMA DIGESTIVO




El sistema digestivo es un largo tubo (14 a 18 m de longitud aproximadamente),
con importantes glándulas asociadas (glándulas anexas), siendo su función la
transformación de las complejas moléculas de los alimentos en sustancias simples
(digestión) y fácilmente utilizables por el organismo al ser incorporadas al sistema
sanguíneo (absorción) para ser distribuidas al hígado y de ahí una vez procesadas
a las células del organismo.
 
Aunque al proceso completo se le llama, genéricamente, digestión, en realidad
el aparato digestivo realiza cinco actividades básicas denominadas procesos digestivos:
 
 •Ingestión: entrada de alimentos en la boca.
•Movimiento del alimento: tránsito a lo largo del tubo digestivo.
•Digestión: fragmentación del alimento mediante medios químicos y mecánicos.
•Absorción: paso del alimento ingerido y ya digerido desde el tracto gastrointestinal
a la sangre o al sistema linfático.
•Defecación: eliminación de sustancias no digeridas.
 
Podemos dividir el aparato digestivo en dos grandes partes:
 
•Tracto gastrointestinal: también denominado conducto alimentario. Es un tubo de unos nueve o diez metros que va desde la boca hasta el ano, atravesando la cavidad corporal ventral.
 •Estructuras accesorias: hay varios tipos de estructuras. Las más abundantes son las glándulas. Pero hay otras estructuras: dientes, lengua, etc.
 
Para estudiar el aparato digestivo estudiaremos el conducto, en su camino desde la boca hasta el ano, estudiando a la vez las estructuras accesorias de cada zona.
 
Boca.
También denominada cavidad oral o bucal, es la puerta de entrada de los alimentos. Está formada por las mejillas, los paladares blando y duro y la lengua. Está separada del exterior por los labios, que son dos pliegues carnosos recubiertos de piel fina.
A la zona limitada por las mejillas se le denomina vestíbulo. Y al conducto que se abre tras la boca, fauces. La parte delantera de la boca posee un paladar óseo, constituido por los huesos palatinos y el maxilar superior y se denomina paladar duro. La parte posterior posee un paladar muscular y se denomina paladar blando. En el límite entre la cavidad bucal y las fauces se encuentra la úvula o campanilla.
 
En la boca encontramos varias estructuras accesorias:
 
•Lengua: se trata de un músculo esquelético, que constituye una estructura móvil situada en el suelo de la boca. Ayuda a movilizar el alimento, tanto entre los dientes como hacia el interior. Además, sobres su superficie se encuentra la mayor parte del sentido del gusto.

 
•Glándulas salivares: segregan saliva de forma continua a la boca. De este modo se mantiene húmeda la mucosa bucal y la faringe. Cuando el alimento entra en la boca, la secreción aumenta. Lubrifica y disuelve parte del alimento e inicia la degradación química de algunos compuestos. Existen tres pares de glándulas salivares. Por un lado están las parótidas, situadas más o menos por debajo de los oídos. Las submaxilares, bajo la base de la lengua, en la parte posterior del suelo de la boca. Y las sublinguales, bajo la lengua, en la parte anterior del suelo de la boca.

 
•Dientes: estructuras accesorias localizadas en las apófisis alveolares de los huesos maxilar y mandíbula, recubiertas por las encías. La dentición del adulto estará constituido por 36 dientes, 8 incisivos, 4 caninos, 8 premolares y 12 molares. Su función es la trituración mecánica de los alimentos.

 
Faringe.
Es una zona común al digestivo y al respiratorio. Los músculos de su pared conducen al alimento de la boca al esófago. La parte superior de la laringe, la epiglotis, evita que el alimento pase desde la faringe al aparato respiratorio.
 
Esófago.
Tubo muscular, situado detrás de la tráquea, de unos 20 o 30 centímetros de longitud, que comienza en el extremo inferior de la hipofaringe, pasa a través del mediastino, cruza el diafragma por el hiato esofágico y finaliza en la porción superior del estómago.
Transporta, mediante movimientos peristálticos, los alimentos desde la faringe al estómago.
La entrada del estómago está flanqueada por un esfínter llamado esfínter esofágico superior o cardias.

 
Estómago.
Dilatación del tracto gastrointestinal, con forma de J, situado por debajo del diafragma. Su posición exacta y tamaño varían continuamente, se mueve arriba y abajo debido a los movimientos del diafragma. Tiene cuatro zonas. Por una parte está el cardias, que es la zona de abertura superior. A la izquierda, en la parte inferior y constituyendo parte de la base, encontramos el fondo. La parte central, cóncava, se denomina cuerpo. Y la región inferior, que conecta con el intestino, denominada píloro.
Dos esfínteres confinan el alimento en el estómago de forma que durante la digestión no puedan refluir hacia el esófago ni pasar al intestino antes de tiempo. Son el esfínter esofágico superior o cardias (entre el estómago y el esófago) y el esfínter esofágico inferior o píloro (entre el estómago y el intestino).
 
En el estómago tiene lugar una digestión mecánica, debida a sus movimientos ondulatorios y peristálticos. Además, estos movimientos mezclan los alimentos con los jugos gástricos, segregados por la pared del estómago y que provocan la digestión química. La digestión química se debe, sobre todo, al ácido clorhídrico (HCl), aunque existen otros productos digestivos, como enzimas proteolíticos encargados de degradar proteínas, y lipasas encargadas de degradar lípidos.
 Intestino delgado.
Se trata de un tubo de unos dos centímetros y medio de diámetro y alrededor de seis metros y medio de largo, que comienza en el esfínter pilórico, que lo separa del estómago, se enrolla en la porción central e inferior de la cavidad abdominal y desemboca en el intestino grueso.
Se divide en tres zonas. El duodeno es la porción posterior al estómago, situada tras el esfínter pilórico, y cuya longitud es de unos 25cm. Tras el duodeno encontramos un tramo o porción intermedia, de alrededor de dos metros y medio y que se denomina yeyuno. La porción final, de entre 3,5 y 4m de longitud, se denomina íleon. Este está separado del intestino grueso por el esfínter ileococal.
 
 
La pared del intestino delgado no es lisa, sino que está replegada sobre si misma, formando entrantes y salientes, pliegues que consiguen aumentar su superficie y de este modo tener más superficie para absorber nutrientes. Las células epiteliales que revisten esta pared tienen sus propios repliegues, microviellosidades en su membrana apical.
Como hemos indicado, en el intestino delgado tiene lugar la absorción de nutrientes.
Además, se completa el proceso de digestión (que ya había comenzado, en menor medida, en la boca y se había intensificado en el estómago). Tiene lugar una digestión mecánica derivada de los movimientos de la pared, pero muy suave, mucho menos importante que la del estómago. En cambio, la digestión química es mucho más importante. Las células de la pared del intestino delgada segregan algunos enzimas digestivos importantes, pero los mayores responsables de la digestión química son las sustancias segregadas al intestino que son fabricadas en dos glándulas accesorias: el páncreas y el hígado.
 
Páncreas: glándula alargada, de unos 12,5cm de largo y 2,5cm de ancho (en la parte más gruesa puede ser un poco más ancho). Se sitúa a la altura de la curvatura mayor del estómago y está conectado al intestino delgado por dos conductos. Se divide en cabeza, que es la porción ensanchada próxima al duodeno, y cola, que es la porción o extremo afilado. Tiene dos grandes funciones. Por un lado segregar el jugo pancreático, entre un litro y un litro y medio al día. Este jugo es el encargado de degradar azúcares, proteínas y lípidos al encontrarse cargado de enzimas denominados amilasas, proteasa y lipasas pancreáticas respectivamente.
Y por otro lado, segregar hormonas reguladoras del proceso digestivo y del control de los niveles de glucosa en la sangre. Esta última función es llevada por lo que se denomina páncreas endocrino. El conducto pancreático principal que comunica con el intestino suele unirse al conducto procedente del hígado y vesícula biliar antes de entrar en el intestino.

 
 Hígado: es la glándula de mayor peso del cuerpo. Pesa alrededor de un kilo y medio. Está localizado debajo del diafragma, ocupando la mayor parte del hipocardio derecho y la parte del epigastrio del abdomen, está dividido en dos lóbulos, denominados derecho e izquierdo y separados por el ligamento falciforme. Está irrigado por las arterias hepáticas, que le suministran la sangre oxigenada, y por la vena porta, que proviene del intestino y le aporta la sangre con nutrientes. El hígado segrega al día entre 800 y 1000ml de bilis, un líquido amarillo verdoso, responsable de aumentar el pH de los alimentos provenientes del estómago y promover la emulsión y descomposición de los grandes acúmulos de grasa que se van generando durante la digestión. Es decir, transforma las grandes gotas y bloques de grasa en pequeñas gotas que el intestino delgado sea capaz de absorber. Además, junto con las sales biliares, responsables de esta acción, se expulsan sustancias de desecho que se generan en el hígado y deben ser eliminadas, como la bilirrubina proveniente de la degradación de los glóbulos rojos y principal responsable del color marrón de las heces. El hígado segrega la bilis, pero no es expulsada directamente al intestino, sino que se acumula en la vesícula biliar.
 
Vesícula biliar: es un saco con forma de pera, donde se acumulan y concentran las sales biliares. Está situado en una hendidura o depresión, en la parte inferior del hígado. Se comunica con el intestino por medio del conducto colédoco, que desemboca en el conducto pancreático.
 
Intestino grueso.
Tubo de alrededor de un metro y medio de longitud y alrededor de seis centímetros y medio de diámetro, que se extiende desde el ciego hasta el ano. La abertura entre el íleon y el intestino grueso está cerrada por el esfínter ileococal. Por debajo de la conexión hay un tramo de intestino grueso, de alrededor de 6cm de longitud y que se denomina ciego. En el extremo del ciego cuelga el apéndice vermiforme. Esto ocurre en la zona derecha del abdomen. El tubo que continua al ciego se denomina colon y se divide en varias zonas. Por un lado tenemos el colon ascendente, que asciende hasta zonas próximas al diafragma, el ángulo cólico derecho, que hace girar al colon 90 grados, el colon transverso, que corre paralelo al eje del diafragma, el ángulo cólico izquierdo, que vuelve a hacer girar al colon 90 grados, esta vez hacia abajo, y el colon descendente. A la altura de la creta iliaca el colon descendente pasa a denominarse colon sigmoide. Detrás del colon sigmoide encontramos el recto, cuyos últimos dos o tres centímetros constituyen el ano. Al colon llegan sustancias no digeridas o no absorbidas. Aquí son transformadas por las bacterias. Existe una pequeña absorción de determinadas sustancias generadas por el metabolismo bacteriano (alguna vitamina), pero la principal absorción es el exceso de agua de las heces.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 



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